Y creo en un Dios sin rostro

sin edad, sin cuerpo

le hablo en las noches

parece no tener oídos

no se conmueve

no se inmuta

nada hace…

¿Ese es un Dios de amor?

¿Cómo es que te conforta

si no tiene brazos,

si no tiene boca?

¿Dónde quedó el Dios de amor

del que todos me hablan?

No es un Dios de amor…

es un Dios inerte, que sólo nos mira

no le perturba la injusticia

ni las vejaciones

ni los sollozos de sus ‘hijos’

Pero aún creo en este Dios,

un Dios que se hace el sordo,

por no sentirse culpable,

porque Dios también siente,

sabe que no somos felices y nada hace

quizás porque ya nada puede

Pero aún creo en ti Señor

quizás por temor a que si existas

y que esté blasfemando

quizás por eso no me he marchado

no por miedo a la muerte

sino por miedo a enfrentar tu castigo

Siempre creí, por conveniencia, creo,

traté de que otros creyeran

difundí tu fe

¿Pero que gané? Nada,

aún permaneces en silencio